Concluye en México encuentro de pueblos indígenas de seis países con siete demandas en defensa de sus territorios ante proyectos energéticos.

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Representantes de agrupaciones

CDMX, dos de agosto de 2026.- En la Ciudad de México concluyeron los trabajos del encuentro “Territorios, Derechos, Pueblos Indígenas: Transición Justa hacia Nuevos Modelos de Responsabilidad Empresarial”, con siete demandas concretas a los estados y gobiernos del mundo, en especial de América Latina, elaboradas por grupos indígenas de seis naciones, que tienen como objetivo defender sus territorios de amenazas sobre sus tierras y territorios, con la instalación de proyectos energéticos que avanzan bajo el argumento del desarrollo y la transición justa, sin respetar ni garantizar los derechos humanos y colectivos de estos pueblos

A continuación, el pronunciamiento completo de estos pueblos derivado de dichos trabajos e intercambio de experiencias y propuestas:

A los Medios de comunicación:

Durante tres días nos hemos reunido hermanas y hermanos indígenas de México, Colombia, Bolivia, Argentina, Chile y Nepal integrantes de 15 Pueblos Indígenas: Cucapá, Rarámuri, Kikapoo, Otomí Yühü, Zapoteco, Mazateco, Nahua, Maya, Tseltal, Hñahñhu, Ayujk, Cañamomo, Mapuche Millaqueo, Ogrek y Lickan Antay.

Cada una y uno de nosotros con historias, idiomas, y culturas diversas, pero compartiendo una realidad común: amenazas constantes y crecientes sobre nuestras tierras y territorios con la instalación de proyectos mineros, hídricos, eólicos y fotovoltaicos que avanzan bajo el argumento del desarrollo y la transición energética justa, sin respetar ni garantizar los derechos humanos y colectivos de nuestros pueblos.

Este patrón se repite en los diversos territorios de los pueblos participantes, en donde la imposición de proyectos, los señalamientos, el hostigamiento, la criminalización, el encarcelamiento, incluso, la pérdida irreparable de vidas de compañeras y compañeros defensores de las tierras y los territorios, evidencian los riesgos que enfrentan quienes protegemos los derechos, el patrimonio biocultural y los bienes naturales de los que dependen la vida y la de las futuras generaciones.

Recordamos que los Pueblos Indígenas somos titulares de derechos reconocidos en la legislación internacional y en algunos casos a nivel nacional, así, el derecho a la libre determinación, gobernanza, a nuestros territorios, tierras y recursos, a mantener y fortalecer nuestras instituciones, culturas y modos de vida, así como al consentimiento libre, previo e informado son derechos que nos asisten y deben de ser, no solo respetados, sino implementados en los hechos.

Reafirmamos que los Pueblos Indígenas desempeñamos un papel esencial en la conservación de la biodiversidad, la protección de los ecosistemas y la respuesta a la crisis y el cambio climático, a través de nuestros conocimientos y prácticas tradicionales, así como a nuestra gobernanza territorial.

Reafirmamos que los derechos consagrados en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos y el Acuerdo de Escazú constituyen la base para garantizar el respeto pleno a nuestros derechos como pueblos originarios.

Observamos con grata sorpresa que algunas comunidades indígenas han iniciado ya procesos de aprovechamiento desde el pensamiento y la visión indígena de sus tierras y territorios, generando iniciativas locales basadas en el derecho, la cultura, la visión y la espiritualidad indígena, forjando emprendimientos propios y en algunos casos en asociación con particulares.

Observamos con preocupación que con demasiada frecuencia proyectos encaminados a avanzar hacia la Transición Justa y el denominado Desarrollo se implementan sin procesos adecuados de participación, consulta y consentimiento, repitiendo patrones históricos de racismo, discriminación y despojo territorial.

La expansión de estos proyectos, considerados estratégicos para la transición energética y el desarrollo económico, siguen generando graves impactos en nuestros territorios, recursos naturales, culturas, sitios sagrados y nuestras formas tradicionales y organizacionales de vida y desarticulando el tejido social.

Por todo ello, elevamos enérgicamente la voz que colectivamente desde el Sur Global se articula para exigir con urgencia las siguientes demandas:

1) Exigimos que nuestros territorios y tierras sean reconocidos como espacios de vida, fundamento de nuestra existencia, identidad cultural, espiritual y política, imprescindibles para la continuidad de nuestros pueblos y la preservación de la Madre Tierra.

2) Afirmamos que la transición energética no puede ni debe cimentarse sobre nuevas formas de extractivismo, despojo territorial y de violaciones de derechos humanos y específicos de nuestros pueblos.

3) Denunciamos que numerosos proyectos de la iniciativa privada y del mismo Estado continúan avanzando mediante procesos deficientes de consultas amañadas, ausencia de consentimiento libre, previo e informado, información limitada, manipulada, fragmentación del tejido social, criminalización y restricciones y/o retrasos de acceso a la justicia.

4) Exigimos a los Estados el pleno reconocimiento y protección jurídica de nuestras tierras y territorios, así como el respeto y garantía efectiva de los derechos que nos asisten, conforme a los más altos estándares del derecho internacional, evitando simulaciones.

5) Demandamos la protección efectiva de nuestras hermanas y hermanos defensores, la investigación y sanción de toda forma de violencia física y/o mental, amenaza o criminalización, y el robustecimiento de mecanismos independientes de acceso a la justica, reparación integral y garantías de no repetición para las comunidades y defensores afectados.

6) Exigimos que las empresas respeten plenamente los derechos individuales y colectivos de los Pueblos Indígenas en todas sus operaciones, absteniéndose de iniciar o continuar proyectos de exploración o explotación sin el consentimiento libre, previo e informado y la participación plena y efectiva de las comunidades involucradas.

7) Exigimos que los Estados demanden a las empresas la implementación de procesos robustos de debida diligencia, incorporando enfoques de derechos humanos, colectivos, interculturalidad, género y protección ambiental.

Como integrantes de Pueblos Indígenas, nos comprometemos a fortalecer la cooperación Sur-Sur, a través de la apropiación, difusión y promoción de los derechos indígenas y humanos, contribuir al fortalecimiento de las estructuras de gobernanza comunitaria, la realización de protocolos comunitarios, así como promover el intercambio de experiencias, estrategias jurídicas, mecanismos comunitarios de defensa territorial e iniciativas de incidencia nacional, regional e internacional.

Impulsar con fuerza el liderazgo de las mujeres y jóvenes indígenas, autoridades tradicionales y personas defensoras de nuestros territorios, reconociendo, en todo momento, que su participación es indispensable para la continuidad de nuestra historia, cultura e identidad, en donde la espiritualidad de nuestros Pueblos es parte indisoluble, no solo de nuestros derechos, sino de nuestra existencia misma.

Desde este espacio de análisis, reflexión, entendimiento y coordinación entre hermanas y hermanos indígenas del Sur Global hacemos un llamado a la comunidad internacional mencionando que “No podrá existir una Transición Energética Justa sin la Participación Plena y Efectiva y el Respeto de los derechos Humanos y específicos de los Pueblos Indígenas”.

Nuestros territorios son vida, memoria, espiritualidad y futuro, no son mercancía en liquidación

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